La cultura gastronomica del Camino, nos ha dejado platos tipicos como : el Botillo, Cecinas, Sopas de Ajo.
No pretendemos decir , que sean invención de los peregrinos, pero si afirmamos, que han actuado como difusores des estos manjares.
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Botillos, Botelos, Butelos, Androllas.

Una delicia gastronómica y afrodisíaca. Producto típicamente berciano, que se ha extendido a otras denominaciones con diferentes nombres: Botelo, Butelo. Sus orígenes se remontan a Celtas y romanos.
Ampliamente consumido en los Monasterios y por los Templarios. La composición actual es posterior al descubrimiento de América, de donde procede el pimentón, que es una de las especies principales de su adobo.
Disfruta con tiempo y tranquilidad de esta delicia, tan sensible a la conservación y preparación.
Te recomendamos degustarlo, solo en los establecimientos que presenten el distintivo de: Botillos.com.


Cecinas

Son las carnes secas saladas y ahumadas de ganado : vacuno o caprino. Es un producto delicioso, cuyas lonchas pueden acompañar al peregrino, constituyendo un excelente reconstituyente.





Richard Clayderman - Ballade pour Adeline




Sopas de Ajo.

Desde siempre, han sido uno de los platos calientes que se ofrecían a los desfallecidos Peregrinos en los Albergues y Hospitales.
Deseamos, que se recupere esa tradición y animamos a los Hosteleros para que la incluyan en sus cartas, siempre como un producto del Camino y con mucha Calidad.


Cocido Maragato

Ideal para tomar después una agotada etapa que permita una buena sobremesa y sin tener que caminar durante la tarde.





Caldo Gallego.

Exquisito y delicioso, siempre como primer plato. Imprescindible en días fríos.

La Vieira.

Uno de los simbolos de Camino de Santiago. La tradicción exiguia que el Peregrino de Santiago, volvies con una conchade vieira.
La Vieira es un marisco muy abundante en las ria Gallegas y con un elevado consumo en Santiago de Compostela.



La Comida de los Peregrinos en Camino de Santiago

En Roncesvalles: Peregrinos hay que llevan hospedados hasta un mes. No los sueltan si no están bien repuestos. Y con ellos puede permanecer, sin que les cueste un cuarto, sus familiares o algún vecino que los acompañara. La comida que nos dan en el refectorio es muy buena, Me dieron para comer: un pedazo de pan de seiscientas onzas, media pinta de vino y, como es cuaresma, nos han colocado sobre el plato "abadejo, sardinas, huevos y queso, con caldo y legumbres
En Nájera: . Me dieron pan, vino, carne
En Estella: De lo bien abastecida que para los peregrinos resulta Estella es buena indicación la que resulta de la visita del gobernador de Navarra que se hospedó en el "hotel dou Rey Chandolille", con 120 peones y varios caballeros. El hartazgo que se pegaron es de los que marcan época, fuera de parsimonia gastronómica: diez espaldas de carnero, 4 gallinas, 13 perdices, 8 carneros, 28 sueldos de tocino, 3 gansos, 16 pollas, 1 puerco, 3 gansos, de azúcar, 2 de gengibre y 2 de arroz y garbanzo. No es la comida del peregrino vulgar y moliente la que ahora confiaba al papel en estas menudencias; es que, con el cansancio, se me hace la boca agua, de tanto goliardesco dengue
En Puente la Reina: buen vaso de leche con nata espumante que suelen entregar a los peregrinos
En Hontanos:En Hontanos. De todas maneras, me supieron a algo "ibéricamente exquisitas" las sopas de ajo que me proporcionaron, en Hontanos, los alemanes que vendían imágenes
En Burgos: El caso es que se hallan supersaturadas de peregrinos, casi a presión. Por aquí algunos brujulean, durante varios días. En el hospital donde resido, nos dieron tres veces de comer, por jornada, pero cada ración fue inferior a la anterior. En las tres primeras muy abundante. Quiero reseñarle: la sopa, carne, una libra de pan blanco y un cuartillo de vino. Me lavaron los pies, pero no se topó el fraile que manejaba el lebrillo con aquello que le sucedió a san Amaro, al encontrarse un día con que le ofrecía el pie para las abluciones rituales el mismísimo demonio. Por las calles circulan muchos leprosos
En Sahagún: Hospederia del Cluny. Me han dado algún dinero para poder comprarme vino, en alguna de las tabernas de los pueblos que se diseminan hasta llegar a León. En Cacabelos: Creo que Gelmirez comía cerezas y bebía vino de Cacabelos. Se toma éste, sin darse cuenta y marea, especialmente si para ingerirlo nos introducimos en las bodegas. En el hospital de Alfonso el Cabrito, abandoné a uno de mis compañeros, entre los aspeados En Villafranca: "se debe beber vino de Villafranca con discreto miramiento, pues saca a algunos de sentidos, dejándose correr como un cirio"

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